Ni Käo Suka. Ni yo. Ni el cielo
Ni Dios sabe el nivel de anodinia que Käo tiene en los pulmones. Ni su novio sabe si Käo es realmente su novia.
Suya. Suya.
Ni Käo sabe que escribo Käo con diéresis, porque creo que Kao es casi nulo.
Y Käo es muy especial para ser nula.
Ni yo sabía que Käo era lo que se llama especial.
Ni como es ser serlo. Yo no lo soy.
Ella es eventualmente la persona más amable.
Más amada.
-El imperio del vermut se lo hizo creer-
Podrían matarla de amor, o algo así.
La quisieron envenenar.
La querían a envenenar.
Pero Käo, tan simétrica ella, acéfala, le importaba necia e insípidamente que la amen, que la odien o que mejor aún, la comprimieran en algún látex o en sus finas uretras.
A baño María.
Pues Käo tiene anodinia hasta para inventarse felicidad. Así le funciona.
Sus ojos son tan inaccesibles como su hi5.
Tan inmune al silencio.
Tan nociva para el espacio.
Como sulfuro de hidrógeno
Ni Käo sabe que puede descomponer el cielo. Yo sí.
Ni con cafeína
Ni con cocaína
Ni con Agrexofilia.
Yo sí.
El cielo quiere descomponerse por Käo, y Käo lo hace cada martes. En el cielo.
Y siempre hay trampas.
Entre sus nudos
Entre la bufa gris de sus alientos.
Insinuarse. Maldecirme
Pero ni Käo, Ni el cielo.
Alcanzan.
Insinuarme-insinuarme-insinuarme.
Yo sí.

sarco lange dijo
Sobredosis de noches causando estragos en las solapas, y mientras tanto es preciso comenzar la recolección de las semillas.
Saludos.
23 Septiembre 2008 | 03:47 AM