El infierno esta cubierto de tierra,
las lombrices manosean la
cola del diablo
y este, me esta aplastando

un eclipse bajo mi falda,
la huella de mi feracidad
palpitando cerca del sol,
ladeando…
mirando la hojalata
de mi muslo mezquino

y todavía me calcino
cuando tejo gradas en
el bosque,
pintándome los parpados con carbón,
mirando de reojo
la panza fruncida del día

no hay kerosene,
ni existen las lenguas de
fuego en el cielo,
solo escucho a las paredes
abrirse para cualquier mojigato,
lento…
como la vagina de una recia niña
en la hora del té

sin estupefacientes,
ni manzanas,
el suculento infierno lleno
de tulipanes,
abrazándome…
amarrándome al reloj de la pared
mientras me quemo
en una cuchara de madera