Käo vino de no sé dónde y es realmente estúpida. De pronto llegó con trillones de historias, de todo tipo, de todo color, de todos ellos. Como ella los llama, -Ellos-, abruptamente Ellos. La última vez, o mejor dicho, la más reciente. Dijo. -Conocí un chico joven, alguien no fuera de lo común, o de lo muy común. Un clásico. Y es que Käo es como Helga G. Pataki. Demasiado cínica y a veces tan solo muy desistida a esos espectros futiles para ella. -Entonces…mientras lo hacíamos, yo hablaba un poco. Jugamos a no ser nosotros, él era Johnny Depp y yo, cualquier chica. Debe ser divino que Johnny Deep me coja, y debe ser mejor aún si lo hace como El Joven Manos Tijera. Desperdiciando su semen, tan tibio, tan blanco. Luego hasta yo me lo creí, con esfuerzo, claro - Pero Käo goza de anodinia. No sabe como sería follar con Johnny Deep. Pues sus mejores historias son así. Hechos de Subibaja, de náusea pegajosa y polvo. Arriba. Abajo. Arriba. Abajo. Y muy Arriba. El cielo es suyo. La nausea también. De un mal sexo. Como si se tragase la toxicidad entera de su aliento, hundiéndose en sus poros abiertos. Humedecerse. Humedecerse. Y des-hacer. Pero con Johnny Depp quedaría un mejor sabor de boca. O no Käo?
Y a pesar de que no me importaba mucho ya estaba muy cerca, así nomás.-
pruebo tu amor con la punta de la lengua
y exploto en tu pecho
para despertar en Plutón
bebiendo de la mezcalina del sexo.
Vuelve a matarme de esa manera,
ama mis ruidos,
coge mis piernas,
quiebra mi voz con tus ojos,
tenme sobre el cielo, en blanco y negro
Y prometo que seré olor de tu explosión,
El nudo de tu encanto furioso.
Lo que más odias de mí.
Sólo quiero acariciar tus mil muertes
(en mí)
y ser tu tristeza jazmín.
